Myriam Cameros
Tragalenguas
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3. El número imposible, el número maldito, el número que sucede y amenaza al sagrado 2. Tantas leyendas construídas contra ese 3 para apuntalar dolorosa y patriarcalmente “la pareja de 2” (la redundancia del dicho revela una obsesión). Tres son multitud… y las multitudes aterrorizan al poder. Tres en multitudinaria y orgásmica insurrección. Escrito por Itziar Ziga

 

                                                                                

Las mañanas de resaca eran mucho más llevaderas cuando me topaba con una nota-dibujico de Myriam por la casa. Solía plasmar las aventurasde la noche pasada y el cómico patetismo del día después con cuatro magistrales rayajos que me hacían sentir siempre más indolente, másposible y hasta más heroica. Nos encarnaba desde el papel de cualquier libreta -o aviso de suspensión del agua por falta de pago- en personajas extraviadas en la depredadora gran ciudad,desplazadas, esperpénticas,

aventureras e incluso desventuradas, pero sabedoras de que en nuestro cuento sólo existía el final feliz. Desde entonces, hasta en los momentos más aciagos, alguna membrana resorte muta el espanto en dibujico de Myriam para aliviarme con un “continuará”.

Creció acogida por un desierto donde suelen rodarse películas de extraterrestres e invadido por una base militar. En el instituto, una profesora les explicó que la tierra se mueve de tres maneras a la vez: rotación, traslación y vaivén. (Hoyempiezo a creer que aquella mujer era una iluminada.) En el primer año de carrera, Myriam ya vendíacuadros. Geniales pero muy baratos:había que disfrutar Bilbao. Cuandovivíamos juntas en Barcelona, se presentaba a concursoscompulsivamente. Necesitábamos el dinero y ella tenía la costumbre deganarlos casi todos.Hace cincoaños me tatúe en la espalda una de sus criaturas. Estampada contra el suelo, con un corazón roto y una botella llena. Borracha de amor. Siempre que la dejo al aire, alguien se me acerca.

Reconocen a la Cenicienta de Myriam y Nunila al instante, ese contra-cuento mágico que ha regalado un final feliz y propio a multitud de mujeres, en sentido amplio, por todo el mundo. (En Ecuador, también la identificaron en mi omoplato.)

Transito más enaltecida con esos trazos de Myriam bajo mi piel, dispuesta a que la personaja que habita en mí le recuerde a la mujer asaltada que, como decía la poetisa AJO: no hay suficiente peligro para tanto miedo como tenemos.

     Escrito por Itziar Ziga